PSYCHOECONOMY
14nov/110

Dinero oxidable

En los febriles días de abril de 1919, mientras la primera república soviética de Baviera luchaba por sostenerse, un  utópico sistema monetario de interés negativo esperaba a que sus revolucionarios billetes terminaran de salir de la imprenta para ser puesto en marcha.

La iniciativa de Silvio Gesell, el flamante Representante Finanzas del Pueblo, nunca llegó a ponerse en práctica. Primero un golpe interno propiciado por Moscú y luego la aplastante entrada de los Freikorps, las mismas milicias que asesinaron a Rosa de Luxemburgo, terminaron de desbaratar la República antes de que pudieran salir de la imprenta los billetes del nuevo sistema.

Lo que sostenía Gesell, un libertario de ideas anarquistas autor del libro El orden económico natural, era que el dinero había perdido su utilidad como herramienta de intercambio, pasando a ser una mercancía en si misma, generando desigualdades sociales debido a la usura y afectando negativamente a la economía real.
La solución era crear un nuevo sistema en el cual la moneda se depreciara con el tiempo, impidiendo de esta forma la posibilidad de ser acumulada. Según Gesell el dinero debería comportarse como lo hacen los bienes. Una manzana, un mueble, un automóvil, pierden valor con el paso del tiempo. Se pudren, se deterioran, se desgastan. Para que el dinero no se convierta en algo con lo cual especular y vuelva a ser una herramienta de intercambio, también debería estar sujeto a este proceso entrópico. Proponía billetes a los cuales, pasado determinado período, un mes por ejemplo, se le debía pegar un sello postal con el valor del 1% del billete. Para evitar este gasto, quien lo recibía, se apuraría en usarlo para comprar bienes.

¿Qué hubiera pasado de haber entrado en circulación este sistema en el Soviet de Baviera? No podemos saberlo. Pero sí podemos analizar lo que sucedió años más tarde, en 1932 en Austria.
En el contexto de una economía deprimida, y sufriendo aún los efectos de la crisis del 29, el experimento pudo llevarse a cabo, esta vez por iniciativa del alcalde de Wörgl, Michael Unterguggenberger. Inspirado en las ideas de Gesell, puso en circulación el “freigeld” (dinero de economía libre, o dinero de circulación garantizada)…

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